#FreeMaluma

Parto citando una frase de mi anuario: “Tengo una teoría: Maluma es gay y se excusa en la poligamia para mantener relaciones homosexuales sin ser juzgado”. Es verdad, vivo de las hipótesis. Me gusta pensar que la realidad tiene un espectro de interpretaciones que quedan a resolución propia. Esta vez me dio con Maluma, y qué.

¿Cómo nació esta nueva conspiración de la dictadura cola? Créanme, no fueron sólo los coqueteos sutiles con Ricky Martin en “Vente pa Acá”. Maluma es una construcción viril forzada, y se nota. Primero, la afición a los “4”, ¿Felices los cuatro? ¿Cuatro babys? creo que es mucho más que una poligamia en donde el hombre mantiene múltiples relaciones paralelas y no excluyentes con otras mujeres. Porque a veces me paso rollos y pienso que tal vez y sólo tal vez sea un llamado de emergencia a través de un mensaje subliminal.

Antes de continuar les hago esta pregunta: ¿Se puede ser gay y cantar reggaetón? Al menos internacionalmente, lo veo difícil. Los únicos cambios palpables dentro de las figuras del perreo sólo pueden apreciarse dentro de la estética: ya no es un Don Omar entradito en carne y con las trenzas al casco cantándole a una Pobre Diabla, ahora es un mijito rico como Ozuna o J Balvin. Quizás el reggaetón se ha ido subordinando al pop, utilizando el viejo truco de la “cara bonita”.

Pero el reggaetón, a diferencia del pop, sigue rigiéndose bajo la lógica de la virilidad y el poder. Es música de futbolistas, de gansters, de zorrones, de hueones que van a la disco y que sudan Axe Chocolate. El pop es más inocente. El reggaetón es una lascivia suntuaria.

Vuelvo al video. No hay condescendencia con la letra. Me pregunto ¿Y dónde están los cuatro? ¿Acaso les incomoda mostrar a dos hombres compartiendo cama? la atención se desvía durante todo el video. Son casi cinco minutos obligando a Maluma a mantener una química inexistente con una mujer.

El S.O.S de Maluma está dentro de esa puerta abierta. Una disposición explícita a mantener una relación ya sea sentimental o sólo sexual con un hombre con tal de quedarse con la mujer en disputa. Esto muy al contrario con las peleas de honor casi caballerísticas entre machos con el fin de que sólo uno se quede con la doncella.

Pero esto va más allá de Maluma, este lío es con la industria. Ricky Martin sigue cantándole a una figura femenina a pesar de haber admitido públicamente su homosexualidad. Dentro del pop lo mismo sucede con Sam Smith, y así con una serie de artistas alrededor de globo. ¿Será que la música aún no ha logrado despojarse de la heteronorma?

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