Nostalgia de jumper y corbata #1: un colegio singular 

Me acuerdo cuando en octavo básico un profe, con afán de abrumarnos la existencia adolescente, paró la clase de geometría y se puso a hablar de la PSU. Traté de esquivar las palabras densas como “puntaje” y “futuro” y me concentré netamente en frasecitas consoladoras tipo “quizás cuando ustedes salgan de cuarto ya ni exista la PSU” o “Tienen toda la media para subir el NEM”. Tomé posesión voluntaria de ambas frases y las coloqué en mi repertorio motivacional de estudiante pero ahora que estoy en cuarto me paralizo y pienso ¿Qué chucha sigue?  Fácil, existencial y un tanto triste: incurrir en el pasado. Porque el profe que predijo erróneamente la abolición de la PSU no usó sus habilidades astrales para ilusionarte, sólo fue un avistamiento parcial y hasta utópico, ya que cualquier docente con sus cinco sentidos funcionando aseguraría completamente que el sistema de admisión universitario debiese modificarse.

En fin, para dar inicio a la temporada melancólica de jumper y corbata quise hacer un viaje retrospectivo e introspectivo hacia lo que fue mi alegórica época escolar. Me resulta difícil pensar que de ese primer día tembloroso y tambaleante han pasado 12 años. Una década y dos años que avanzaron en un zigzageo incesante, produciéndome más de un mareo por el camino. Una travesía de púas, quebradas y valles. De arriba hacia abajo pero también de abajo hacia arriba. Probé todos los recorridos posibles para desembocar en un mismo lugar. Un ajedrez en dónde la reina se desplaza deliberadamente por el tablero, así me moví yo.

Madrugada de marzo, por ahí a las 8 de la mañana. Mi mamá pasa a dejarme al colegio, va apurada porque su turno empieza a las 9. Voy peinada y mis zapatos negros resplandecen como nunca. Arrugo la cara en señal de molestia pero finalmente cedo. Tener 6 años y entrar en un lugar grisáceo en dónde todos visten igual a ti resulta un verdadero laberinto. Entré a un colegio con severos delirios de grandeza. Me hicieron una prueba y quedé en el curso que se atribuía a los despojaditos de inteligencia natural. Parece que algo salio mal y en el ingreso me ubicaron en el curso de los infantos cerebritos. Igual me cacharon e intentaron devolverme  al toque a mi hábitat correspondiente. Hice show, mi primera perfomance. Primer galardón adjudicado: me quedé en cerebrito’s house. De todos modos el cartel de niña tonta ya lo llevaba pegado en la frente. Hice mis mejores esfuerzos por sacármelo, por situarme entre los aventajados: los hijos de profesionales, los que dibujaban vacaciones paradisíacas en el primer día de clases y compraban los mejores (y más envidiables) útiles escolares. Admito que a pesar de mi edad me sentía un peldaño abajo. No económicamente sino más bien intelectual. Nadie en mi casa frecuentaba museos o espacios culturales, ni mucho menos manejaban una visión holística sobre el mundo. Con suerte habían completado cuarto medio e incluso muchos de ellos sólo cursaron enseñanza básica. Y no los culpo, porque ser pobre en este país es sinónimo de ignorancia, de llevar el estandarte de la sumisión y entregarte por completo al trabajo mal remunerado.

Es por eso que apostaron en mí y me entregaron aquello que se les negó: educación. Suena extraño y tal vez incomprensible pero desde que pisé ese colegio lo primero que pensé fue en ellos. En mi abuela que oficiaba de nana puertas adentro; en mi mamá que con un sueldo de vendedora part-time debía cargar con la responsabilidad que conlleva el título de progenitora y así en muchos más.

Pasé toda mi enseñanza básica entregada a los estudios. Gané un premio por esfuerzo y superación que en realidad hoy en día sólo es un pedazo de cartón polvorizado. Me molestaba ver a mis compañeros con nulo interés de educarse. Apreté los dientes muchas veces y tragué a la fuerza esos comentarios de resentida social que uno dispara cuando la rabia por la desigualdad social te invade el cuerpo.

Por suerte conseguí beca, gracias diosito y la virgencita. Me destaqué mucho y postergué los quehaceres de una preadolescente promedio para dedicarme a mi vida académica. Cegada por una falsa imagen de éxito y sucumbida ante los encantos (bien abstractos) de la autoexigencia, terminé sumida en un estrés inconmensurable, sobrecargado de ansiedad, conflictos y llantos.

La verdad no me molestaba que el colegió fuese exigente, que negara toda actividad recreativa, que diera menos de diez minutos para descansar ni que se fijaran absurdamente en cada detalle del uniforme. Yo me enfocaba en lo mío, aunque a veces mi instinto de madre leona me impulsaba a abrir la boca. Mi básica y mitad de la media me las pasé peleando. Me gustaba la mocha, para qué lo niego. No hubo profe que se escapara. Era la Angélica Sepúlveda de un reality llamado colegio inglés.

Todo bien hasta la media: recta final. Siempre pensé que terminaría mis estudios en esa casucha fea de San Bernado. Estaba entregada a ese destino, a bancarme indiferencia de dirección y soportar las adulaciones hipócritas de mis compañeras hacia cualquier figura de respeto (especialmente profesores).

Ese colegio del que hablo es el Colegio Inglés Isaac Newton (CIIN). Como diría su himno, un colegio singular. Aprovecho de dedicar un pequeño espacio de la melancolía para la denuncia, porque lo que yo viví ahí no es más que un testimonio crítico que nunca pudieron callar. Si alguno de  ustedes piensa estudiar allí no lo hagan, merecen respeto. Conocí de frentón lo que le llamo la educación como bien de consumo. Me echaron, así de simple. Me arrebataton la posibilidad de beca y en un sutil mensaje incitaron a que me fuera. ¿Saben por qué? porque un rumor absurdo los alarmó. Según ellos sabotee su Simce y obligué a mis inocentes compañeritos a sabotearlo también. Me amenazaron con que llegarían los resultados individuales, refregaron en mi cara el hecho de que fuese alumna becada y lo más gracioso, señalaron que sin la firma del colegio yo no podría haber asistido al intercambio del que fui becada (absolutamente falso). Recuerdo que en esa intervención al más puro estilo FBI en donde me tenían sola y rodeada por un equipo directivo -destaco que este colegio ama la humillación- , la subdirectora intentó infructuosamente que yo admitiera que todo se lo debía al colegio. Perdió, sólo agredecí a mis profesores. Negra quedó.

Cuando me di cuenta que el final era inminente me detuve a analizar todo lo que ví, sentí y experimenté en ese pedacito de infierno. Recordé cuando la directora denostó deliberadamente  a la inspectora de patio porque olvidó tapar unas exposiciones; cuando mi mamá asistió con una semana de retraso a una reunión con la subdirectora debido a que no podía conseguir permiso en el trabajo y estando la mujer desocupada, se negó a recibirla y es más, envió a alguien para que notificara a mi madre (estando la oficina a unos pasos de dónde mi madre se encontraba); como olvidar también la cantidad abrumadora de profes que renunciaron a su trabajo, cansados de tratos inhumanos y poco empaticos; las conversaciones con la profe Gloria, una reemplazante que quedó pasmada con la carencia valórica del colegio; también la vez que vi a un grupo de niñas llorando desconsoladamente porque las retaron por maquillar a un compañero (y no hablo de un reto suave) y quién sabe que más atrocidades.

Dedico un punto aparte para “el colador” un suceso necesario de mencionar. Se trató de una práctica en donde dirección seleccionó a sus peores alumnos, los citó a su oficina y cortó en pedacitos el papel de matrícula, lo que se traducía en una despedida sanguinaria. Muchos salieron de ahí con las lagrimas alborotadas, abrazando a sus amigos y diciendo un adios entre sollozos. Algunos de ellos nisiquiera eran malos alumnos, sólo que su forma de ser y vestir no se adecuaba al perfil idóneo de Newtoniano.

Nos negaron el derecho a recreación, las alianzas en su mayoría se tradujeron en concursos fomes de connotación académica. El centro de alumnos resultaba ser una imagen nula y poco democrática. Nunca quisieron enseñarnos valores cívicos, de convivencia humana. Nos insertaron en un ambiente hostil de competencia, individualismo y envidia. No hubo oportunidad de humanizar, de unirnos, de conocernos y entendernos como pares. Cada uno por su lado y centrado en sus deberes académicos. Ya olvidé todas las veces que lloré porque mi autoexigencia no era suficiente. Ataron a la fuerza mi autoestima y rendimiento académico. Lograron por un tiempo que mi amor propio estuviese inexorablemente unido a mis calificaciones.

Mi curso era una verdadera trinchera, tenías que tener cuidado por donde pisabas. Sólo habían pactos de alianza interesada y la turbiedad académica nublaba parcialmente la capacidad de aprendizaje. Tan adiestrados estábamos que en periodo de pruebas era posible respirar un insípido aire desdeñoso. Así fue como un se dio paso a un rumor que terminó dejando patitas afuera. Era lo más fácil, todos necesitábamos el ranking y cualquier amenaza de deteriorarlo era mejor eliminarla.

Estuve de primero básico a segundo medio en un colegio cegado por el poder adquisitivo. Almorzábamos en las salas porque el casino era para dirección y un par de docentes;  nos pedían en la lista de útiles una resma de hojas oficio y plumón para vidrio (recuerdo que los establecimientos no pueden pedir ese tipo de materiales porque pertenecen a gastos del colegio); si los auxiliares nos facilitaban bolsas de basura para ordenar nuestras salas, los propios auxiliares debían reembolsar ese recurso; realizaban eventos ostentosos, en los cuales nos obligaban a asistir un día después de clases para correr con una antorcha de fuego.

Nunca voy a olvidar el día en dónde toda la miseria de ese colegio cayó en mí. Despreciaron todos mis antecedentes de buena alumna por un rumor que podía quitarles su prestigio. Me basurearon deliberadamente y atentaron contra mi integridad. Me dijeron que todo mi curso me había delatado (incluyendo a mis pocos amigos), que no tenía nadie a mi favor, que estaba sola. Tan sola que era mejor que me fuera, total ya no tenía opción a beca. Recuerdo cuando vino mi apoderado a buscarme porque ya no podía más de llanto. Vi la cara de la inspectora mintiendo con convicción: yo estaba llorando porque había peleado con unos compañeros. En ningún momento mencionaron que me habían retenido durante dos horas sola y rodeada por tres entidades del colegio. Mi apoderado no oyó las calamidades que me dijeron, jamás asumieron nada.

Nunca me sentí parte de esa institución. No había sentido de pertenencia. La pena que me consumía no era por el hecho que debía salirme de ahí, sino más bien porque me causaba dolor saber que existían lugares así, tan deshumanizados. Era un colegio singular, no cabe duda. No volvería a entrar allí.

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18 comentarios en “Nostalgia de jumper y corbata #1: un colegio singular 

  1. Hola,

    He leído tu testimonio, y no podría estar más de acuerdo. Esta situación se viene dando desde que tengo memoria, al menos desde que entré al Inglés (primero básico, 1997) hasta el día de mi graduación (cuarto medio, 2009).

    No obstante, en mi época de básica, recuerdo que las actividades recreativas eran un poco más frecuentes. Se hacían fiestas para Halloween -sí, aunque no lo creas- y las alianzas eran bastante más divertidas. Pero eso fue iniciativa del centro de padres, en conjunto con el de alumnos.

    La situación comenzó a ponerse más densa con el pasar de los años, e intuyo que se debe a que las señoras están envejeciendo, y por ende, mañosas e insoportables se han vuelto (y no es que nunca lo hayan sido, pero están peor). Aunque lo anterior dista de ser una justificación válida, ya que jamás se pusieron en el lugar del alumno: sólo les interesa los resultados, las utilidades, la plata.

    Los alumnos del Colegio Inglés Isaac Newton siempre han sido un número, a excepción de algunos pocos “privilegiados”. me explico: A mi y a otros dos o tres compañeros, nos querían mucho, nos conocían de siempre, básicamente por haber estado toda la vida en el establecimiento.

    Pero no todos corrían con esa suerte, si te tenían mala, te fuiste, así de simple. Cualquier alumno que suponga un obstáculo al plan maestro de las señoras, es eliminado. Es increíble el autoritarismo existente, incluso un organismo de crucial importancia para el desarrollo de los estudiantes, el centro de alumnos, es inexistente. Recuerdo en mi época de “ministro del interior”, debía reportar todos los proyectos a la subdirectora Cecilia Toro, los cuales en su mayoría eran rechazados.

    En fin, los grandes recuerdos los tengo gracias a mis compañeros, y no por el lugar en sí mismo. También resulta jocoso que en tu foto aparezca uno de mis grandes amigos hasta el día de hoy, aquel de lentes con mirada perdida (si no me equivoco, aquella foto corresponde a primero medio, año 2006).

    Lamento tu mala experiencia, y si bien estás apunto de entrar a una etapa distinta, no dudes jamás de tus capacidades: tienes toda la pinta para ser una gran profesional.

    Te lo dice alguien que es Periodista de profesión, y ex alumno del CIIN. Somos lo que somos no por el colegio, sino por nuestro propio esfuerzo.

    Saludos!

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  2. Cabrita: (¿Esta bien que te llame “Cabrita”?) No tengo poca idea de haber sentido lo que tu sentiste, a lo mucho en básica, que estudié en un colegio se supone estricto, pero está en la pobla igual. Me acuerdo en octavo básico, poca plata en la casa y como yo crecía poco, usé el mismo jumper del año pasado, más allá del primer semestre, me empezó a quedar apretado y un poco corto, tenía unas zapatillas negras planas, que usaba para ir con el jumper y para educación física, la señora que las hacía todas era Jefa UTP, profe de matemáticas y profe de ambos octavos. El colegio era solo básica y decidí por irme a un colegio artístico, el Liceo Experimental Artístico, a estudiar teatro, en el colegio anterior, tenía la suerte de llevarme bien con varios profesores, ya que tenía buen rendimiento, algunos de estos profes, (algunos realmente buenos maestros) se interesaron y empezaron a preguntarme que a qué colegio me iba a ir, me insistían con algún colegio emblemático y mi respuesta fue casi siempre un: “no gracias”, dada la insistencia de ellos, fui y postulé al Carmela Carvajal, al Tajamar y al Liceo 7 de providencia, gasté un sábado de mi vida para que dejaran de apretujarme y poder respirar un poco con respecto donde iba a hacer la media, volviendo a la señora UTPprofejefe, me insistió todo el año “usted no se va a graduar con esas zapatillas”, “ese jumper está muy desteñido”, mi respuesta a ambas era “no tengo otro”, tanto me insistió que un día en inglés, después de tener una conversación infinita con ella sobre las zapatillas, jumper y colegios futuros… tuve una crisis de pánico, la llamaron, fue a la sala y me dijo: “tu crees que tengo todo el tiempo del mundo para estar preocupada de ti”. Cuando entregaron los resultados, había quedado en los colegios de provi, no me causó ni felicidad, ni pena, ni nada, menos que nada, al entrar al dia siguiente al colegio, la profe me dice “¿y?” y solo le dije “quedé” y me abrazó. No volvimos a hablar del tema. No me fui al colegio que esos profesores querían, me fui al colegio artístico, chao uniforme, hola horario infinito, chao ser un número, hola ser persona, hola todas las opiniones válidas, hola todos los colores de pelo válidos, obvio que esto no significaba 0 estrés, al contrario, ha sido agotador y sacrificado, pero con una felicidad que me llena el alma.
    Y doy gracias, al universo, a Diosito, a mis papás que me han apoyado en todo esto, por permitirme vivir la enseñanza media así.
    Cabrita, me hubiese gustado que tu también hubieses podido, tal vez no en un colegio artístico, pero sí en uno donde te miren como persona.
    Un abrazo muy fuerte
    Pd: también tengo 17 y mi corazoncito le pertenece a Juan Gabriel.

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  3. Ay 😦 pobrecita que te hayan quitado así tu infancia e inocencia, pero por un lado es bueno que te hayas dado cuenta joven de que el mundo entero está plagado de gentesilla horrible como esa. Lo peor esque mi hermanita ha estado desde kinder y mañana entra a octavo en ese colegio y no tenía idea de las asquerosidades que le podrían entrar en su cabecita, si yo solo quiero que sea feliz :(, gracias por compartir tu experiencia vamos a poner mucho ojo :(…

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  4. Que lamentable y real, que cotidiano es el sufrimiento permanente de los estudiantes. Uno cada vez se sorprende menos, se acostumbra más a esta realidad sórdida… pero cuando nos conectamos con experiencias como la tuya volvemos a repensar las cosas. Porque en algún momentos muchas/os nos dijimos “la educación es como la mierda” y comenzamos a levantarnos en contra de todo lo que significa la educación de mercado, pero como dije antes simplemente se te hace usual, total, “tipico de chile”. Y día a día hay cabros y cabras sufriendo cosas como las que tu viviste, pero “asi es la vida”. Y no po. Así que gracias por escribir y compartir algo que evidentemente es una situación complicada y personal, pero que se liga fervientemente con lo general. Responde al mismo problema de este sistema neoliberalcapitalistapatriarcal. Y así todos recordamos, aprendemos y vamos pensando ¿cómo quiero que sean las escuelas, la educación?. Nunca hay que dejar de hacerlo, de estar en contra, de ser una piedra en el zapato -esos zapatos del poder-, de educarnos entre nuestros pares y gritar que no queremos más esto para el mundo. Así como tu, somos miles, insubordinados e intransigentes, sin miedo a la autoridad ni pretendiendo serlo (o por lo menos lo espero así) Gracias de nuevo washita, un gran abrazo
    Pd: Escribes muy bello, sigue explotándolo y espero seas una periodista que contribuya a la lucha del control fascista y maquiavelico de los medios de comunicación masivos.

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  5. Leí esto hace algunos días, pero no me había animado a comentar. También fui alumno del Inglés y mi tránsito por el colegio fue desagradable, nunca me sentí parte realmente de la institución principalmente por su carácter autoritario en exceso.
    Ahora mirando hacía atrás ya he olvidado gran parte de los malos ratos que pase allí, ya estoy más viejo ( salí del colegio el 2010) y la adultez me ha hecho superar las cosas que cuando chico me atormentaban, es un proceso normal y cuando a ti te pase lo entenderás.
    Estás a punto de comenzar otra etapa, una etapa donde probablemente vivas las mejores experiencias de tu vida, porque para mí al menos eso ha sido la etapa universitaria. La universidad ha sido todo lo que el ingles no logro ser pero siempre quiso ser; realmente en esta etapa encontré mi Alma Mater.
    Creo que ya debes tener medianamente superado todo lo que te pasó en ese colegio, yo solo te escribo porque se lo que se siente ser adolescente o estar saliendo de la adolescencia y sentirte tan cuestionado por ser como eres. Quiero que sepas que no has sido la única, que muchos hemos sentido lo mismo que tú, pero tienes que siempre estar segura de lo que eres, lo que piensas y lo que sientes. No pierdas tu escencia pase lo que pase, no importa cuanto te ostiguen ni cuánto te acosen.
    Sin nada más que decirte te deseo mucho éxito 😉
    Pablo.
    Estudiante de ingeniería civil en electricidad.
    Usach

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  6. Oye, Cabrita lesa, me llegó al cocoroco tu relato, yo no fui a ese colegio, pero en mi Liceo pasaban atrocidades similares. Me sentí identificada cuando leí eso de que te tuvieron encerrada por 2 horas, resulta que a mi me pasó lo mismo, me tuvieron en una sala con 2 docentes para que admitiera algo que no habia hecho.
    Yo iba en un municipal, en esos años éramos 2 hermanas las que estábamos en la media, y para mi mamá, ganando el mínimo y siendo la unica sostenedora del hogar, era re difícil comprar los uniformes y buzos al mismo tiempo, yo le decía que me comprara el uniforme y luego el buso, porque así me dejaban entrar al establecimiento (si no te tocaba Ed. Física ese día, te negaban las 2 primeras horas de clases o simplemente te negaban el ingreso al establecimiento y un auxiliar te iba a dejar a la casa), debido a eso, tuve muchos problemas con el profesor de Ed. Física, ubo un día en que el me empezó a basurear y a obligarme a hacer la clase, yo siempre mostré mi opinión cuando creía que algo estaba mal, pero con respeto. Ese día preferí omitir comentarios con él, estaba muy alterado y dicen que el que calla no siempre otorga, sino que aveces no quiere discutir con gente idiota, así que fui a la oficina y me mandaron donde el jefe de UTP, en eso que hablaba con él, entró el profesor gritando y diciendo que yo era floja y que ‘cómo tu mamá es tan pobre para no comprarte el buso’ esa fue la hora que revalsó el bazo, ahí fue cuando recordé a mi mamá diciendome ‘Respeta a quien te respete, porque eso se gana, no se merece porque sí’, le dije que él no era quien para basurearme y tampoco para meterse en el bolsillo del otro, que estaba en lo incorrecto si él pensaba que yo me iba a quedar callada, en eso le digo ‘Voy a traer a mi mamá, para que veas que no miento’, quedé negra cuando empezó desafiantemente a acercarse diciendo ‘Trae a tu mamá poh, aquí la espero’, peor fue cuando llevé a mi mamá al otro día, las autoridades del estableciemiento mintieron como quisieron (siendo que no estuvieron en la discusión), dijeron que el siempre me trató con respeto y que yo era la grosera, mi mamá nunca les creyó, porque ya sabía como era él, había sido profesor de mi hermana mayor.
    Puedria contarte un sin fin de cosas más, como que me dejaron condicional por cosas internas que nunca me dijeron, siendo que era un Liceo municipal y no te pueden echar, que despidieron a los mejores profesores por apoyar causas internas de los alumnos, que una alumna (hermana de mi compañera) intentó suicidarse en la sala por el acoso de sus compañeros y nunca salió a la luz publica, que el profesor de Ed. Fisica les pegaba varillazos a los que no corrían, que los profesores de Matemáticas y Biologia eran lo mas soeces que podia existir en una sala de clases (Todavía recuerdo a Javier, el payaso de la clase que tenía demasiada confianza con los profes, diciéndole al pelado de Biología ‘Profe, se le olvidó traer el pelo’, el profesor había llegado de mala ese día y le dijo ‘Le puedes preguntar a tu hermana si se me quedó en su sabana, por favor?’), siempre hablaban de la cintura hacia abajo (años después me enteré por el profe de música que el de Matemáticas les tiraba el sostén por la espalda a las chiquillas y no lo echaron porque es hermano de la inspectora), que te seleccionan por notas como si fueras un animal para ver si quedabas desde el A (Élite) hasta el F (Los sin futuro). Así podría estar toda la tarde escribiendo atrocidades de ese Liceo poh cabrita.
    Lo único bueno que rescato son los buenos momentos que pasé con mi curso, las buenas amistades que hasta el día de hoy conservo y los pocos profes que se preocupaban, apoyaban y alentaban para seguir con los estudios.
    Agradezco de verdad que te quitaran la beca y que ahora seas feliz donde estas, porque a mi me ofrecieron varias veces irme de ahí y no lo hice por el miedo que nos metían en la cabeza diciendo que ibamos a dar jugo en otro establecimiento, que no íbamos a ser nada en la vida, porque en ese Liceo estaba toda la mierda que no querían en los otros establecimientos, hasta que ese Viernes 23 de Nov de 2012 fui la más feliz, se había acabado el año escolar para los 4tos medios.
    Disfruta tu último año a concho, porque después se van a extrañar esos buenos momentos con los compañeros, más no el establecimiento (al menos para mi). Saludos y que seas feliz en la vida. 😊😊

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  7. El mejor relato y descripción del CIIN, en los años que estuve ahí, aún se conservaba de alguna manera las actividades lúdicas restringidas del colegio, como el jeans datos con polera y chaqueta institucional! Cosas que solo hace el CIIN, pero de sentido de pertenencia, debo decir que nada, solo puedo decir que es clasista, premian a los favoritos que solo sigue el amén de ellos, cero valores y sentido de unidad. Como tú dices un colegio singular.

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  8. Me llego al alma tu relato, querida. Una situacion similar vivi en el colegio don bosco de Rancagua, en los años 2004 y 2005: basicamente humillaciones constantes a alumnos, profesores y auxiliares, con una directora/sostenedora tiranica, donde nadie se atrevia a decirle nada, que dejaba sin clases a alumnos con supuesto pelo largo, que nos hacia salir a todos los hombres al patio hasta en el gelido invierno rancaguino para advertirnos que debiamos pagarle 100 pesos por un rayon en una pared, entre tantas otras cosas. Tambien reinaba la educacion de mercado, ya que inventaban cobros truchos a pesar de ser particular subvencionado. A mis padres los estafaron con cobro de matricula durante años siendo q ellos no pueden hacerlo. En fin, fueron los 2 peores años de mi vida, ya que estaba solo contra ese mundo, de clasismo, competencia y menosprecio. Daba pena ver que nadie hacia nada y que al igual que tu, no tenia sentido de pertenencia. Solo eramos clientes de la tirana, y los profes eran mano de obra barata para su maquina de generar dinero. Espero que tu si puedas sanar tu herida, ya que yo en mas de 10 años aun no logro olvidar todo lo que tuve que pasar alli. No se lo doy a nadie. Una etapa que se suponia debia ser muy significativa, quedo reducida a momentos que solo quiero olvidar. Ojala las generaciones futuras no deban pasar por esto jamas. Un abrazo enorme y porfa no dejes de escribir. Tus palabras han sido un desahogo tambien para mis ojos y mi alma

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    1. Eso es un sello de cualquier colegio salesiano.
      Al menos los últimos años ya no hay tanta tiranía porque les empezó a importar lo mismo el asunto conductual… eso de “buenos cristianos, honestos ciudadanos”
      Si un niño le hace bullying a otro, lo que suele pasar, el niño abusado se va del colegio porque no son capaces de tomar medidas reales.
      Unas bostas

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  9. No te hagas mala sangre amiga, solo usa la retrospectiva que haz ganado cn el tiempo para aquilatar esas experiencias en la base de tus críticas a futuro. Un abrazo.

    Pd: si sirve de algo, escribes mil veces mejor que una profesional de la educación y figura de autoridad de tu ex colegio.

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  10. Y pensar que en mi generación también viví acoso de parte de la directora o mejor dicho dictadora. La cual impartía un ramo llamado Ciencias políticas.
    Mi estadía en ese colegio fue en la época en la cual se vivió la revolución pingüina (I medio año 2006) Yo como dirigente estudiantil de mi curso me vi afectada por el acoso de la Directora y Subdirectora, las cuales hicieron hasta lo imposible para me fuera de la institución después de la toma del colegio, incluso uno de los profesores (el cual me estimaba mucho ya que conocía mi calidad de persona) me dio la recomendación a mi y a mi mamá de que lo mejor era que me cambiara de establecimiento porque sabía que harían todo para que estuviese fuera de este.
    Desde mi visión puedo decir que en ésta institución viví el peor proceso de mi vida escolar, ya que además de sentir la presión de éstas “señoras”, mis compañeros (los cuales tenían trayectoria en el colegio) Eran muy pobres en valores por lo cual vivían su día a día haciendo bullying y jactandose de sus bienes materiales, viajes, etc.
    Cabe mencionar que además de mi historia, hay muchas similares en ese año, ya que con lo de la revolución pingüina se hizo una especie de “colador” donde se encargaron de sacar a todo el alumnado que participó en ésta.

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  11. Excelente relato y que manera de retratar la realidad. Estuve en ese colegio hace muchos años ( atras y por lo que veo no ha cambiado en nada. Un asco de colegio (opinión personal) con una dirección nefasta y déspota. Recuerdo que me cambié en 6to básico para ir al Instituto Nacional y no querían entregarle mis papeles a mi papá, y cuando lo hicieron (despues de una pelea) dijeron “se va a arrepentir” de lo único que me arrepiento es haber pisado ese colegio alguna vez!.

    Lo bueno es que ahora estas bien y puedes compartir tu experiencia con otros. Sigue así.

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  12. Que buen relato… escribes, como alguien puso mejor que tu docente, lamentablemente se repite y mucho. Muy cercano es lo que viviste pues en El colegio que yo estudié, también en San Bernardo y muy cercano al Ingles,…. el American Academy no esta lejano a algunas situaciones que tu expusiste sobretodo y lo relacionado a que ven a los padres y alumnos como número y todo lo que uno es (según ellos) es gracias al colegio y por supuesto también pasarán a particular pagado…
    Éxito en tu cercano futuro universitario.

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  13. Hola Catalina,
    Que valiente, mis respetos por eso.
    Te sugiero busques en internet lo que es un psicópata integrado, para que comprendas mejor lo vivido.

    Sigue tu pasión, no muchos tienen la suerte de encontrar su propósito de vida a tan corta edad.

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  14. Hola Catalina!

    Yo también tengo una experiencia a mi me hecharon del colegio ingles por rayarme la polera el ultimo día de clase,ya que me cambiaba de la institución por el estres producidos por ellos.

    En ningun momento recibi el apoyo del colegio al estar 5 años estudiando.

    La calidad humana de los profesores es malisima recuerdo un dia de invierno que anda con una chaleco azul marino y me obligaron sacarme al no ser la imagen corporativa de ellos.

    Tengo muchas historias que puedo contar donde el colegio se porto muy mal conmigo.

    No negare que de igual forma aprendí mucho de algunos profesores.

    Despues de haberme cambia de colegio termine mi 4° medio; hoy tengo 23 años y tengo mi tituló profesional soy publicista .

    Pd. Éxito en tu futuro y cuentas con mi apoyo anque no me conozcas.

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  15. No sabes cuánto agradezco el relato de ésta cabrita lesa… Soy madre de Renata de 13 años y en mi afán de buscar una “mejor educación” para ella, estaba pensando seriamente en que pasara su enseñanza media en el Inglés, intruseando en la web acerca del colegio me encuentro con tu post..No sabes como agradezco leer tus palabras. Has salvado a mi pequeña se ese mundo de mezquindad y matriarcado malévolo… Quiero que viva una etapa escolar feliz, escucharla decir cuando sea una adulta “puta que lo pase bien en el colegio”, que importa si no anda impecablemente uniformada, que importa si no va a un colegio “de prestigio”, qué mierda importa si no va donde se obtiene alto puntaje en el simce.. Actualmente es alumna del Instituto Corintios, es responsable es empatica, es respetuosa, es leal, es solidaria y por sobretodo es feliz dónde está…Con eso me quedo!!!
    Gracias y perdón por esta sociedad de mierda que hemos creado… Saludos!!!

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