Arenito, ¿El Mesías de los gays? 

El título puede asociarse erróneamente a un texto de defensa hacia la (ex) figura cola del old reality teen “Yingo” pero no, nicagando. Es que me resulta imposible entender cómo se puede salir del closet y devolverte por tu misma cuenta y así tan yegua. Arenito afirma que fue homosexual y ya no, que el amor entre dos hombres no existe y que sólo hay dos géneros que nos identifican: hombre y mujer. ¿Cómo puede ser posible que a estas alturas del partido y con todo lo previamente avanzado, alguien llegue a la televisión abierta y hable este tipo de calamidades? No no más po. Más allá del adoctrinamiento de la religión y del repudio a la disidencia, lo que más me irrita es que programas tan populares como Primer Plano incluyan dentro de su pauta entrevistas y reportajes tan nocivos como lo es la “transformación radical” del rubio bailarín. Porque díganme, ¿Cómo le explica el niño cola a su mamá que Arenito se equivoca? Si cuando el programa favorito de la madre, ese que se instala a ver con unos cocavies comprados después de la pega y con los pies descalzos, le muestra de que sí, ser gay es una enfermedad cuya cura es firmar un pacto de sangre con la capilla de la esquina y su hueste. Obvio que la palabra desaforda de Arenito cobra más valor que la del niño inocente que añora la aceptación de su círculo, y eso me emperra. Porque lo mismo pasa en la política y cualquiera otro género de dominancia: pones a un rostro televisivo y mágicamente se vuelve acreedor de todas las verdades del mundo. Y no culpo a la ignorancia popular ni mucho menos a estas estrellitas de TV que poco saben sobre que hacer, porque para atacar el problema hay que llegar a la matriz del engranaje; es decir, a todos los maestro chasquilla que una oficina acotada planifican qué hacer o deshacer respecto a la información que llega a nuestros hogares.

Arenito está en la libertad de pensar lo que quiera porque lamentablemente la libertad de pensamiento conlleva también tolerar la intolerancia. Lo que no puede es tener el carerajismo suficiente como para difundir un discurso que promueve la homofobia y desnaturaliza a sujetos que se encuentren fuera de la normativa religiosa. Arenito no es el testimonio fehaciente de un milagrito de Dios, ni tampoco el ejemplo a seguir de todos los rechazados por sodomitas. 

Si Arenito vende la imagen el hetero mesiánico, entonces nosotras somos las reinas más brillantes de la noche. 🔥

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