La noche ya no era oscura, era de lentejuelas

Siempre he creído que el amor idílico no va conmigo. Sólo soy su espectador, algo así como el viejo saico que observa desde la banca de al frente como tu te agarrai a un mino que conociste en Tinder. Igual exagero, porque no es mi deporte favorito, al contrario. La cosa es que aborrezco el amor idílico porque es romántico y lo romántico casi siempre es posesivo. Y así fue como por creer en algún tipo abstracto de amor me cagaron po. Me siento como Shakira en ‘Lo Hecho está Hecho” aunque obvio que sin las piruetas kamasutrásticas porque no hay físico para eso. Me pasó por tonta. Porque una piensa que la gente cambia y no es así, porque creo que las coincidencias significan algo y al final sólo son meras situaciones de espacio y tiempo.

Ahora les cuento. Esta es una historia de amor propio y de cómo dejar atrás a giles culiaos -ah y cómo el karma actuó en mí-. Siempre soy la hueona mala que patea a los muchachos cuando siento que están enganchados. No es un hobbie en absoluto, sólo que me aterra el compromiso porque siempre he pensado que yo no nací para amar. Pero entre tanto huebeo por el mundo el escupo que tiré tantas veces al cielo terminó cayéndome en la cara. Le creí al sacohueás más sacohueás del universo. Mi yo tonta y relajada no se hizo problema en esperarlo cuanto él quiso y es más, hasta nos comimos cuando él seguía en sus cosas extrañas con su polola. Yo igual nunca me pasé rollos porque no le tenía nada de fe a la cosa. De todos modos quería empezar bien el asunto y ah pico, para qué seguir explicando. Ya me la había hecho una vez y de nuevo lo mismo po, lo peor es que también en verano. Sinceramente hace rato que puse mis emociones en el congelador y me cuesta mucho sentir pena o lástima por asuntos amorosos, pero me encanta jugar el papel virtual de la despechada/heartbroken porque para qué andamos con cosas, comer chocolates, ver películas de amors acostada y escuchar a la Ana Gabriel o al Miguel Bosé a todo volumen no le viene mal a nadie ❤ .

Frente a la desdicha amorosa llega el amorpropio, ese mismo que me hace cariño en el pelo mientras me hecho shampoo y me acaricia las piernas cuando me pongo crema. Sabía que era un cetumare desde que lo conocí pero el culiao igual era chistoso y me sentaba bien. Igual pico, considerando las proporciones merezco jugar en ligas mayores. No estoy para dramas ni problemas del corazón. Amigo si leís esto chúpalo y como diría mi ni tan íntimo amigo Chino Ríos “No estoy ni ahí”. Lo único que me motiva a gastar tiempito escribiendo esto es para prevenir que otras chiquillas por el mundo pasen por lo mismo. Amen pero primero ámense, si te saltaí el último paso simplemente no se puede. El amor propio es la sensación más bacán que puede sentir una mina o un mino, porque no distingue género pué. No se dejen doblegar por emociones superfluas y puta, contemplen cuanto camino han recorrido consigo mismxs y empodérense no má. Cariños y bless ❤

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s