Pitbull ft: latinos y yanquis united

No podemos negar que al momento de hablar de música Estados Unidos se vuelve una fuente obligada a donde recurrir. Es que la música yanqui no se resume sólo a un género como en el caso de Corea del Norte y su tan aclamado K-pop. Importantes bandas de Jazz, pop, country, grunge y rock han tenido como cuna las calles del sueño americano. Porque por más que aborrezcamos el neoliberalismo y todo lo que concierne al primer mundo lo más probable es que nuestras bandas favoritas provengan del país de Obama -y esa canción que tenemos hace meses pegada en la cabeza, también-.

Pareciera ser que latinoamérica, ese pueblito al sur de Estados Unidos, ha ido consolidándose como uno de los principales consumidores de la música anglo. Pero no todo se trata de dar, pues aunque parezca para algunos algo extraño, la música latina ha ido expandiéndose dentro de los escenarios norteamericanos. Porque sí, los gringos perrean hasta abajo al ritmo de Maluma, saltan siguiendo los beats de Pitbull y obvio, corean las canciones de Ricky Martin -con un pésimo español-. La fiebre latina ya no sólo es padecida por la población hispanohablante que reside en Estados Unidos, sino que actualmente se trata de un fenómeno transversal.

La inserción de la industria musical latina en los escenarios estadounidenses puede manifestarse en diferentes ámbitos. Claramente estamos en vista de una fusión musical, en donde la presencia del espanglish, la incorporación de sonidos caribeños y por supuesto, la evidente intención de cantantes americanos por adoptar una imagen latinizada son algunos de los hechos que actualmente se encuentran en nuestra realidad ; ahora vamos por parte.

Empecemos con la línea cronológica del asunto. Se dice que la latinización de la música anglo inicia en el año 1914, en donde las bandas americanas comenzaron a introducir percusiones carnavaleras, como lo son la conga y las maracas. En 1935, artistas atraídos por los colores y tonalidades originarias de países del hemisferio sur comienzan a condimentar sus creaciones musicales con un sabor latino. Ejemplo icónico de lo anterior es la versión de “La cucaracha” hecha por The Garland Sister (conjunto de voces femeninas liderado por Judy Garland) dentro de “La Fiesta de Santa Bárbara”, algo así como un musical de corta duración creado bajo el sello del Metro-Goldwyn-Mayer. “La cucaracha” si bien es una canción folclórica de España, los ritmos y parte de la escenografía traslada nuestras mentes hacia algún lugar en México, gracias a este juego con elementos estigmatizados, como lo son un burro, los sombreros abultados y los colores llamativos.

Y tomando lo anterior, México es sin duda un  actor principal dentro de la fusión anglo-latina, siendo incentivado principalmente por su cercanía geográfica y  por la migración constante de mexicanos, quienes cruzan la frontera en busca del tan anhelado american dream. “Amor prohibido murmuran por las calles, porque somos de distintas sociedades” coro que sonaba con fuerza en la gran mayoría de las radios norteamericanas. “Amor prohibido” canción estrenada en 1994 bajo la voz de la inigualable Selena Quintanilla marca un precedente dentro de lo que significa el posicionamiento de la música latina dentro del medio anglosajón. Este single logró obtener el podio de los Billboard Hot Latin tracks, además su álbum homónimo se convirtió en uno de los álbumes más vendidos dentro de Estados Unidos. Nacida en Texas pero de padres mexicanos, Selena es indudablemente una de las artistas hispanohablantes más influyentes dentro de la historia estadounidense.

Paralelo esto, si hablamos de música que lo gringos aman no podemos ignorar a la noventera “Macarena”, sencillo cuyo baile es parte de nuestra memoria colectiva y que puede coronarse fácilmente como reina de cualquier fiesta. A pesar de ser de origen español, tan gringa es esta canción que ha sido utilizada en diferentes hitos de la historia yanqui: Se escuchó en la final del Superbowl de 1996, fue parte de la banda sonora de la gala de gimnasia de los juegos olímpicos de Atlanta y cómo no, también fue parte de la campaña presidencial del partido demócrata, en donde Bill clinton obtuvo nuevamente la presidencia de los Estados Unidos, todo en un mismo año. Además de ser una canción extremadamente alegre y pegajosa, la fama de este éxito de Los del río se debe en gran parte a su videoclip. En el video se aprecia a un grupo de mujeres provenientes de diferentes partes del mundo. Rubias, morenas o trigueñas; de ojos azules, miel o café; orientales, africanas o de occidente; todas responden a un ideal de belleza determinado, pero se aprecia esta intención de condimentar el asunto con diversidad cultural. De todas formas lo que importa en este video no es precisamente la apariencia de estas féminas, sino más bien son sus pasos de bailes los protagonistas de este videoclip. Porque este sencillo nos entrega un mensaje audiovisual importante; no importa si eres de aquí o de allá, si eres feo o bonito, si bailas bien o no, lo que nos deja la macarena es una coreografía universal, que firma un pacto de hermandad entre los dos hemisferios, invitándonos a vivir lo mejor de dos mundos, el espanglish de la sonoridad.

Caderas, sensualidad y belleza.

Volviendo a Selena, son muchas las artistas que, luego de su muerte, decidieron preservar el legado de la intérprete del “Bidi Bidi Bom Bom”. Jennifer López vendría siendo el ejemplo más emblemático de este hecho, pues dió vida al personaje de Selena dentro de la película biográfica de esta misma artista. Neoyorquina de padres puertorriqueños, las raíces latinas de JLo son sin duda un factor importante dentro de su fama. Con múltiples premios bajo el brazo, una línea de perfumería y apariciones en incontables programas de televisión, podríamos afirmar que es una de las artistas con más poder latino que se ha conservado hasta hoy.

Su imagen es algo que nos da que hablar. Porque así como está la figura de Sofía Vergara en Hollywood, lo está también JLo en el plano musical. Curvas, sensualidad y belleza en 1,60 centímetros; Jlo es una mujer latina y lo hace notar. “Follow The Leader”, canción interpretada por Wisin y Yandel en colaboración con Jennifer López, sabe de lo que hablo.

“Ando buscando una latina

Creo que la encontré

Yo y ella hicimos un clip

Regia, pelo largo

Christian Dior con cartera Gucci

Bella, bien chic

Los líderes con la diva, combinación nociva”

Musicalizada bajo un ritmo reggaetonero -que le hace justicia a sus intérpretes-. Su letra (que por cierto está escrita en dos idiomas, ya se imaginan cuales) habla sobre cómo se le invita a una mujer a salir con dos hombres y en donde ella comienza a coquetearles, mostrándose interesada en ellos. La cita expuesta hace referencia a lo que mencioné en el párrafo anterior. La descripción cantada bajo la voz de Wisin, nos habla sobre  la concepción que se tiene de latina en territorios anglosajones. Una mujer de belleza exuberante y rodeada de lujos;  siendo una figura exótica y deseable para cualquier hombre de origen norteamericano.

Pero JLo no es la única cara visible de la mujer latina dentro de la música. Shakira, la colombiana de curvas brutales, es otra figura digna de citar al momento de mencionar la palabra latino. A diferencia de Jlo, quién se configuró como una artista latino-sensual desde un principio, Shakira se divide en fases: la morena melancólica y la rubia atrevida. La old Shakira sólo logró consolidarse dentro de sudamérica, en donde su pop-rock melancólico formó parte de nuestro soundtrack adolescente y en más de una ocasión, no sirvió de consuelo tras un quiebre amoroso. La new Shakira es algo así como la versión comercial de esta artista -la que obviamente, significa un éxito asegurado-. “Addicted to you”, single lanzado en el 2012 es una canción que podríamos catalogar como un merengue-pop. Aquí la imagen rebelde y rockera de Shakira es desechada y en su reemplazo, aparece una mujer sexy y de movimientos certeros y sensuales cuyo propósito es seducir al auditor, haciéndolo creer que él es una figura deseable para ella y todo esto en un espacio paradisíaco, por su puesto.

Sexy latina vs belleza americana

El estereotipo de la latina sexy vende y vaya que lo hace. Fue por eso que poner a cantar a Shakira junto a Rihanna significó un acierto para la industria musical. “Can’t remember to forget you, canción lanzada hace dos años atrás y que aún forma parte de nuestro cotidiano, porque no podemos negar que fue un hit su momento, en donde llegó a estar en el primer lugar dentro de las canciones más escuchadas en Chile -y también en el mundo-. Juntar a dos modelos de sensualidad diferentes, unirlas en un videoclip bajo un ritmo bailable y en donde puedan mostrar toda la belleza que puedan tener es parte de lo que Estados Unidos ha estado utilizando como estrategia comercial para atraer a todo el público habido por haber.

Pero revisando otros videos, encontré algunos que se vinculan al tema : Jennifer Lopez e Iggy azalea con “Booty” o Shakira ft Beyoncé en “Beautiful Liar”. En estos tres casos, ambas mujeres participantes dentro de cada video figuran realizando movimientos sensuales en conjunto, compartiendo el protagonismo mediante un coqueteo mujer contra mujer, donde ambas féminas juntan sus cuerpos en pro de volverse un objeto aún más deseable para el género masculino. Otro punto en común es el machocentrismo. Partamos con “Booty”. Ambas mujeres lucen sus voluptuosos traseros en primer plano. Dentro de su lírica dice algo así como “You wanna meet her, you wanna touch her” que en español sería “Quieres conocerla, quieres tocarla”, un mensaje que dice algo así como: Ven, tócanos, te deseamos. El video que le sigue es “Can’t remember to forget you”. El caso aquí es un tanto diferente, porque ambas figuras protagónicas corresponden a artistas consagradas y reconocidas por su belleza y talento ( Iggy Azalea va para allá, pero carrera aún no logra esa popularidad). Una cama dentro de edificación lujosa, cuyas ventanas vislumbra un paisaje exótico. Al igual que en todos los videos anteriores, ambas mujeres congenian su hermosura por medio de bailes erotizados y hasta con una connotación lesbica. “Haría cualquier cosa por ese chico” canta Shakira, “El es parte de mí, así que donde vaya lo seguiré” responde Rihanna. La posición de sumisión frente a la imagen masculina es un tema que se desarrolla visualmente, transformando una canción sobre una mujer que no puede superar un quiebre amoroso en una verdadera súplica que pone a las femeninas  en desventaja. Obviamente, como diría mi profe de lenguaje, el objeto lírico es el hombre; el motivo lírico el placer; el temple de ánimo calentura; y las figuras literarias, potos, tetas y caras bonitas. Una prosa machista.

Finalmente no todo está perdido, tenemos “Beautiful liar”. De los tres es el más antiguo, siendo lanzado en el año 2006. Podría decir que de este trío explosivo de videos, es el menos nocivo. Ambas (Shakira y Beyoncé) llevan ropa oscura y simulan movimientos lentos -pero violentos-, enfocándose en el belly dance o danza del vientre. Realizan un juego de sensualidad sofisticado, nada grotesco. Creo que este es uno de los únicos videos en donde las figuras de latina sexy y belleza americana no logran evidenciarse con claridad. Existe una relación simétrica entre las dos, realizan los mismos movimientos y se visten casi igual, ninguna se diferencia de la otra de manera marcada, como pasa en los videos anteriores. Además la letra es legendaria, habla sobre cómo dos mujeres seducidas por un mismo hombre se dan cuenta que han sido utilizadas y deciden en conjunto superar este mal rato. “No iniciemos una pelea, esto no merece ser un drama por un apuesto mentiroso” Beyoncé le canta a su compañera. “No vale la pena que perdamos el tiempo, nosotras podemos vivir sin ese embustero apuesto” replica Shakira. Ahora sumamente cuestionable que el single sin duda menos tóxico haya sido lanzado hace más de diez años y los éxitos de este estilo que le proceden vayan en desmedro de lo que Beyonce y Shakira en un principio construyeron. Se supone que vamos progresando, ¿No?  pero bueno, ya habrá tiempo para hablar de feminismo.

Pitbull ft

Nada es suficientemente latino sin la presencia de Pitbull. Este cantante conocido a nivel mundial como el accesorio obligatorio de cualquier artista exitoso dentro de la industria musical; algo así como una mascota, si le hacemos honor a su nombre. El género femenino no es el único que se ha visto afectado con la estereotipación de los latinos, Pitbull es un ejemplo de ello. No tiene talento ni  tampoco es buen mozo, pero es poseedor de una fortuna incalculable; La realidad de Pitbull es también la imagen viva de lo que significa ser latino para un americano promedio.

El trabajo de Pitbull, por más simple que pueda parecer, tiene un peso significativo dentro de la música anglo, a la cual se le da un giro más rítmico, bailable y fresco. Del reggaetón, al hip-hop y pasando también por el pop, el Mr Worldwide no le hace asco a nada. Analicemos uno por uno sus trabajos bajo sus distintos géneros: Año 2009, sonaba en todos los programas juveniles la canción “I know you want me”, una de las pocas canciones en donde Pitbull canta sin algún famoso en compañía. El éxito de este video parte en el mismo año de su lanzamiento, cuando logra ser el videoclip más visto de Youtube. Su importancia dentro de lo que significa el poder latino dentro de la industria internacional reside en el hecho de ser el único sencillo que hasta ahora alcanzó el puesto número dos dentro de los Billboard hot 100 alcanzando también los primeros lugares en países como Francia, Nueva Zelanda, España y por supuesto, latinoamérica. Pitbull se instala como un artista sin fronteras y sus resultados lo avalan. Para sostener esta internacionalidad, lanza casi inmediatamente un sencillo junto con  David Guetta, DJ más que reconocido dentro del mundo. “Sexy Chick” se mantiene en la misma línea de “I know you want me”, sólo que esta vez se muestra acompañado. Las mujeres, los autos lujosos y la escenografía rimbombante; una bomba musicalizada del neoliberalismo arrojada por nada más ni nada menos que un artista de ascendencia cubana. La imagen de Pitbull ha ido forjándose bajo una proyección comercial y sumamente capitalista, cualquiera de sus videoclips sirve para comprobarlo.

A todos nos agrada la música de Pitbull. Bailamos, perreamos y gozamos con más de alguna de sus canciones. Es latino y lo sentimos casi como un amigo más de la pandilla -aunque obvio, el amigo con plata y blingbling-. El hecho de hablar español, no tener una facha hollywoodense ni ser acreedor de una voz espectacular, lo hace estar una posición desventajosa en comparación al resto de sus colegas. Porque si lo pensamos bien, el hecho de reconocer a pitbull como la voz secundaria de sus propias canciones, nos sirve para dar paso a una cruda radiografía sobre lo que pasa en la escena musical de occidente.

Pitbull es una descripción gráfica sobre cómo Estados Unidos se mofa de nosotros, queriendo mostrarse como el role model del mundo. La inferiorización del latino es un fenómeno que se presenta en todos los escenarios posibles y la música no queda exenta. Pitbull nos representa. Es el ícono de todos y cada uno de los países que aspiran alcanzar el desarrollo de EE.UU. No es  coincidencia ni azar entonces que todos los videos de Pitbull utilicen recursos que nos incitan a amar el primer mundo.

Todos juntos

Sabemos que no podemos competir contra Estados Unidos y su imperio musical, y como dicen por ahí, si no puedes contra ellos, úneteles. Obedeciendo a lo anterior, nuestra participación dentro de la música anglo ha ido paulatinamente tomando fuerza y poder. Desde la instrumentalidad hasta la imagen y voz. Referentes como JLo, Selena, Shakira, Pitbull han levantado el estandarte latinoamericano con precisión y elocuencia. Latinoamérica ha creado su camino dentro de la industria internacional con las manos limpias. Porque no, no queremos competir,contra la música anglo, al contrario, queremos mostrarle al mundo que tenemos mucho que entregar.

La latinización de la música gringa, independiente de cuales sean sus vías y tácticas, es un fenómeno de hermandad, en donde ambas culturas forman en conjunto nuevos sonidos. Podríamos perfectamente crear una gran pista de baile universal  y decorar nuestros movimientos al ritmo de cualquier canción spanglish-zada;Imagínense, apuesto que nadie quedaría fuera.

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